MI PADRE MARCOS A. VALCÁRCEL DOMÍNGUEZ (Segunda Parte)


 

En su primer viaje a EE.UU. mi padre tuvo la oportunidad de conocer a Saul Goodman y saber de su labor como profesor, músico y constructor de timbales y baquetas.

Mi padre me cuenta que fue recibido en Deerwood Camp. con mucha distinción por parte de todos. Ahí se desarrollaron cursos de verano de distintas especialidades artísticas, durante varios años.

Durante ese cursillo Mr. Goodman escribió una pieza cómica, su “Scherzo for Percussion”, que dedicó a mi padre. En realidad es un trío sencillo, corto, pero con mucha efectividad. Goodman quiso que mi padre tocara la parte de timpani con …un tabaco (puro) en la boca! Nunca he visto a mi padre con un tabaco en la boca!

 

Este primer viaje sirvió para construir una amistad que duró años.

 

Al año siguiente se repitió la visita pero mi padre no pudo llegar a tiempo al cursillo por problemas de permiso laboral y visado. Entonces Mr. Goodman invitó personalmente a mi padre a alojarse en su propia casa y brindarle clases en Julliard. Así mi padre tuvo el privilegio de asistir gratuitamente a ese prestigioso centro y además, acompañar a Mr. Goodman a los ensayos de la Filarmónica de Nueva York. Las clases las recibía lo mismo en la sede de la orquesta o en Julliard.

Recuerda mi padre que después de los almuerzos en casa del maestro, bajaban juntos al sótano de la casa y se tomaban un whisky. Después se ponían a ponerle los letreros con un artilugio a sus famosas baquetas de timpani.

También en ese viaje, de casi un mes, mi padre pudo conocer los timbales Goodman. De ahí que se encargara un juego de 4 para la Filarmónica de La Habana. ¡Todavía existen!

 

Yo le he preguntado a mi padre el por qué de toda esa amabilidad personal de Mr. Goodman con él. Yo se que mi viejo es capaz de ganarse la simpatía de cualquier persona en el mundo. Los que lo conocen saben que no miento. Pero él me responde que cree que Saul Goodman le tenía mucho aprecio profesional a Domingo Aragú. Aunque nunca tuvieron la oportunidad de conocerse personalmente, si se admiraban mucho uno y otro. Aragú tuvo oportunidad de escuchar grabaciones de la Orquesta Filarmónica de Nueva York pero quizá Mr. Goodman ninguna de la orquesta habanera. Lo que si es cierto es que algunos famosos directores de orquesta que pasaban por La Habana después iban a Nueva York y ahí comentaban sobre el gran timpanista mulato cubano. Quizá esto fue lo que movió a Saul Goodman a brindarle hospitalidad a mi padre, alumno recomendado por el admirado colega cubano.

 

Entre los L.P. que mi padre conservaba de su estancia en Nueva York estaba:

Mallets, Melody, and Mayhem, Saul Goodman (Columbia). Este disco un día se lo prestó a un amigo y más nunca volvió a tenerlo entre sus manos, lo perdió. Mi padre tuvo un gran disgusto. En años recientes yo recuperé el disco a través de Internet y se lo regalé. De la emoción se echó a llorar. Toda su vida se ha sentido muy agradecido a Saul Goodman y también muy orgulloso de haber podido recibir sus clases.

 

Fin de la segunda parte.

 

continuará…

TERCERA PARTE y FINAL: http://wp.me/pzpnH-6z

 

Una respuesta a “MI PADRE MARCOS A. VALCÁRCEL DOMÍNGUEZ (Segunda Parte)

  1. Muy buenas las historias del viejo en Los EE.UU,sigue por favor

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