Archivo mensual: octubre 2011

La Escuela Nacional de Arte. ENA. Mis recuerdos. Séptima Parte y Final.

  

Y llegó Mario Hidalgo. Sustituyó a Berta Serguera después de aquel episodio en el campamento “La Felicidad” en la Isla de la Juventud. (La ENA 5 parte)

A su llegada yo no estaba en la escuela ya que mi hermano y yo les habíamos rogado a nuestros padres que nos permitieran estudiar en la calle, fuera del internado, en el conservatorio “Amadeo Roldán” después de cinco años internados en la ENA. Nos oyeron y así pasamos dos cursos en aquella otra distinguida institución habanera. Pero, como resultado de una reorganización de la enseñanza de la música en Cuba, tuvimos que volver a la ENA para terminar nuestros estudios en lo que se llamó Escuela de Instrumentistas.

En relación al régimen de internado, fueron mis mejores años en la ENA ya que me vi, con 17 años, en pleno desarrollo de mi adolescencia, con mis primeros amores, con más “calle” y más consciente del por qué de mi futura carrera como músico. Además, recuerdo que constantemente le pedíamos pase a Pancho (director de internado) y este nos lo concedía. Pero también puedo recordar la etapa de Mario Hidalgo, la que yo viví, como una época bastante dura y con muchas contradicciones. Fueron los años 1968 – 1970: Ofensiva revolucionaria y Zafra de los 10 millones.

Tal parece que después del “relajo” que se armó en aquel campamento de “La Felicidad” en la Isla de la Juventud, Mario Hidalgo entró con instrucciones de apretarle la tuerca a aquellos ‘artistas burguesitos y medio marinconcitos de la ENA’. Y, no recuerdo las fechas exactas, pero en aquellos dos cursos fuimos dos veces, en un mismo año, a la Isla. También durante la Zafra de los 10 millones, íbamos al corte de caña cada 15 días, los fines de semana, a los campos del central Habana Libre. Aquello fue de “Apaga y Vete”!!!

Banda ENA2

Pero también recuerdo que hicimos el primer grupo de Percusión, con los instrumentos prestados de la Sinfónica Nacional gracias a las gestiones de nuestro profesor Domingo Aragú y el entusiasmo de nuestro compañero y colega Rene Vergara Gómez “Tommy”. Recuerdo que en esa época es que tocamos con la banda del maestro Marcos Urbay y la Sinfónica dirigida por el maestro Enrique Gonzáles Mantici. Recuerdo que, entre otras cosas, tocamos el Bolero de Ravel y la Obertura de Don Juan de Mozart.

Concluyendo, he tratado de resumir en siete historias mis recuerdos más relevantes de la ENA entre los años 1962 a 1970, este último, fecha de mi graduación.

Pasaron muchas cosas y muchas gentes; mejores y peores, como en todo lugar que se precie de educar a una gran cantidad de personas de toda clase, provenientes de todo el país. No le guardo ningún rencor a ningún compañero ni a ningún director. Con estos últimos nunca tuve ningún problema. De algún cuadro medio si tengo algún mal recuerdo por extremismo.

Muy a sus pesares, los que seguimos en este mundo hemos evolucionado y creo que para mejor.

A pesar de las distancias ‘de todo tipo’ seguimos siendo colegas y compañeros de toda la vida. Nuestra Escuela Nacional de Arte (ENA) y su continuación en el Instituto Superior de Arte (ISA) nos prepararon para vivir en este mundo, donde quiera que nos encontráramos. Y estoy muy orgulloso de haber sido fundador de ambas instituciones. Nuestros profesores y empleados de estas escuelas fueron los fundadores de un fenómeno que después se expandió por todo el país. Un fenómeno del cual todavía muchos se preguntan cómo pudo ser en un país pequeño y sin grandes recursos económicos.

Las cosas han cambiado como todo en esta vida, pero me gustaría que el espíritu y la ética de la enseñanza de esos años perduraran en nuestro país: La enseñanza pública y gratuita con la necesaria selección pero al alcance de todos y sin que prime el ánimo de lucro. Nuestros profesores fueron grandes y no se lucraron con nosotros.

Un día un alumno mío del ISA me dijo que estaba aburrido de la palabra Socialismo. Yo lo miré y le pregunte de qué parte de Cuba era. Me contestó que de Guantánamo (la última provincia de Cuba) y entonces le pregunté a que se dedicaban sus padres y me dijo que a la agricultura. Entonces le seguí preguntando si sus padres manejaban un tractor y me dijo que no, que sembraban hierba para el ganado…! Entonces le dije que si no fuera por esa palabra – Socialismo- que tanto odiaba, quizá no estuviera en la capital del país con una beca del gobierno estudiando en la mejor institución del país.

Eran otros tiempos.

Y entonces ¿por qué te fuiste de Cuba Marcos? Es la pregunta que se suele hacer. Eso es harina de otro costal. Nunca quise irme de mi país pero la vida a veces te pone a prueba y hace veinte años tomé la decisión de emigrar a España, mi segunda patria, después de devolverle a mi país, durante veinte años, lo que gratuitamente me enseñó. El pasaje a España me lo pagué yo.

Siempre estaré agradecido a mis profesores, mis escuelas y a mi país.

Nadie nunca me puso trabas.

Marcos Valcárcel Gregorio. Noviembre del 2011.

La ENA 1,   La ENA 2,    La ENA 3,    La ENA 4,    La ENA 5,    La ENA 6