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Dos conocidos Minués de J. S. Bach adaptados para Vibráfono

Les presento estas dos adaptaciones mías de los conocidos Minués IV y V del libro Anna Magdalena Bach.

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Descaragar PDF: Minuet V Anna Magdalena Bach VIBRÁFONO

Metodología de estudio:

  1. Recomiendo el agarre de baquetas tipo ACROSS o BURTON usando 3 o 4 baquetas. Me gusta más con 4 baquetas (4-3-2-1) ya que así el estudiante se acostumbra mejor al agarre.
  2. Estudiar los pentagramas por separado (he puesto letras para ayudar), en tramos de 4 compases, haciendo los pedales indicados pero sin ligar o apagar. Juntar las manos a medida que vaya avanzando.
  3. Armar la pieza entera, tocar de arriba abajo, etc. sin ligar o apagar. Así ya puede ser interpretada. Aprender de memoria.
  4. Tratar de hacer los ligados o apagados indicados con la x, además de todos los pedales, etc. Esto ya es más difícil pero quizás es un buen ejercicio técnico. Aprender de memoria.

Estrategia de estudio:

  1. Explorar la pieza. Observar todos los detalles: sonidos, ritmos, dinámicas, baquetación, pedales, etc.
  2. Estudiar la pieza por fragmentos, lenta y cuidadosamente, sin tratar de interpretar y cuidando todos los detalles.
  3. Interpretar la pieza entera, con todos sus detalles.
  4. Perfeccionar al máximo. Tocar de memoria y en Tempo.

EL SECRETO DE UN PEQUEÑO PERCUSIONISTA

Hace unos días aprendí algo de mi pequeño alumno David, de 8 años. Es un niño pequeño y delgadito. Se sienta frente al tambor en el asiento más bajito que tengo en clase. Inmediatamente se encorva debido a su constitución menuda y se cansa muy pronto; ya sabemos que los niños tienen poca capacidad de concentración.

En sus primeras clases intenté que no se aburriera y me desesperé un poco al ver que no reaccionaba durante los primeros ejercicios y lecciones y que el ruido de los golpes le hacía cerrar los ojos.

Hace dos semanas, en el desarrollo de una clase le enseñé un pequeño ejercicio de combinaciones de manos. Él lo entendió perfectamente pero le resultaba difícil. Lo intentaba una y otra vez y nada. Francamente frustrante. Entonces se me ocurrió decirle algo, una frase mágica:

-David, te voy a enseñar un secreto pero… no se lo digas a nadie.

Se me quedó mirando fijamente.

-¡Toca eso fácil! Dije.

Me dijo que sí, se enderezó en el asiento y tocó el ejercicio bien, a la primera vez, a la segunda y a la tercera. Yo mismo me quedé sorprendido con la facilidad que lo hizo.

Le dije:

-¿Ves? Ahora te salió muy bien.

Entonces le expliqué una lección de lectura y terminó la clase.

A la semana siguiente volvió en su turno de costumbre y me dispuse a repasarle lo de la semana anterior porque ya sé que los niños practican poco en casa. Pero increíblemente, algo había practicado porque todo le estaba saliendo mucho mejor. Lo quise estimular y le dije que estaba impresionado porque todo estaba bien, a lo que me contestó:

 -Es que yo hice el ‘secreto’ que tu me dijiste.

Yo, que ya no me acordaba del secreto, le dije que me lo repitiera. Me contestó:

-Me dijiste que lo ‘tocara fácil’ y por eso me sale bien…

Me reí interiormente y quedé asombrado. Comprobé que la mente de un niño, ese milagro abierto al conocimiento, es capaz de interpretar perfectamente la abstracción de una frase mágica.

David ya ha empezado a hacer las cosas fácilmente.

Marcos Valcárcel Gregorio, Noviembre, 2009.