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¡A Bailar y a Gozar con la Orquesta Sinfónica Nacional!

Anécdotas de mi Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.

¡A Bailar y a Gozar con la Orquesta Sinfónica Nacional!

Creo que fue en Mayarí durante una gira nacional anual de nuestra OSN. Esa gira fue bastante extensa y especial porque el Partido (Comunista de Cuba) había orientado a todos sus comités provinciales que le dieran el máximo apoyo material y humano posible a la gira. Era casi un hecho político de primera magnitud. Se trataba de llevar el arte a todos los rincones del país.

Como era costumbre la OSN de Cuba viajaba en tres flamantes autobuses HINOS y un camión para los instrumentos y siempre nos hospedaban en los mejores hoteles de la época. También eran los años en que actuábamos de frac. Tocábamos en capitales de provincias pero también en municipios pequeños. Esos poblados raramente habían visto una orquesta sinfónica en su vida y tampoco tenían teatros de conciertos. Por eso los programas estaban confeccionados con obras populares o de fácil asimilación como el Capricho Español de Korsakov o el Capricho Italiano de Tchaikovski. También se completaba el concierto con algún solista. Nada de obras densas sino asequibles para todos los públicos. Ya teníamos en cuenta que tocaríamos para un público, en algunos casos, poco instruido en este tipo de música.

Y como parte de esa gira llegamos, creo,  que al pequeño pueblo de Mayarí o un poblado semejante. Sé que fue en Oriente. A la noche nos montamos en los autobuses, vestidos de frac, dispuestos a tocar nuestro concierto. Generalmente los conciertos estaban aceptablemente bien organizados y orientados. Pero en este sitio y ese día nos llevamos tremenda sorpresa al llegar al lugar del concierto. Era en un parque al aire libre. Había una tarima con grandes focos para la orquesta y en frente estaba toda una plaza o explanada iluminada y rodeada de grandes termos de cerveza con un cartel enorme en tela que decía ¡A Bailar y a Gozar con la Sinfónica Nacional! y toda la gente de fiesta con música bailable por los altoparlantes, esperándonos!

Evidentemente los dirigentes del Partido local no estaban enterados del tipo de ‘actividad’ que se iba a realizar.

Recuerdo la cara del maestro Manuel Duchesne, director titular de la OSN. De inmediato suspendió el concierto y creo que dijo: …si nos bajamos aquí vestidos de frac y tocamos, nos caen a pedradas! Vámonos! Y la frase ¡A Bailar y a Gozar con la Sinfónica Nacional! quedó así registrada para la historia…

Marcos Valcárcel Gregorio, Octubre 2014

“El Juego Está Perdío”

Anécdotas de mi Sinfónica Nacional

¡El juego está perdío!

Esta frase la puso de moda en la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba el maestro Antonio Linares, trombonista y maestro de maestros.

Todos los que entendemos un poco el juego de Béisbol sabemos que “cuando hay pitcher no hay bateador” Para los menos entendidos, cuando el “pitcher”- el lanzador de las bolas- viene con buen control, es muy difícil batear la pelota por el bateador. Por el contrario, si el “pitcher” no controla los lanzamientos se dice que está “wild”, o sea, salvaje o descontrolado. En el caso de una orquesta el director es el “pitcher”, el que le lanza la bola a los músicos! que a su vez tratamos de batearle la bola! Ja Ja Ja!

El caso es que en los años en que yo pertenecí a la OSN se celebraban conciertos semanales, con programas diferentes. Lo más jodido era que muchas veces nos enterábamos de las obras a ensayar el mismo día del primer ensayo. Así que aquello era de… Sálvese Quién Pueda.

También había un director diferente en cada concierto. Y dos o tres veces al mes venían directores de orquesta invitados extranjeros. Los músicos de la orquesta no siempre tocábamos en todos los conciertos. Rotábamos. Todo dependía del desconocido programa de cada semana. Por eso el primer día de ensayo teníamos que asistir todos, por si era necesario completar la plantilla normal.

Entonces en el primer ensayo se producía lo que supongo se produce en muchas orquestas: El director invitado, a medida que va a avanzando el ensayo, evalúa a los músicos y a  la orquesta, para él desconocidos. Y a su vez los músicos, los que tocan y los que no, hacen lo mismo con el director. Es una evaluación mutua. Los que hemos pertenecido a una orquesta sabemos descubrir en media hora de ensayo a qué “pitcher” nos enfrentamos y él a su vez, si es un buen director también descubre quiénes son los mejores músicos, los mejores “bateadores”, y qué equipo tiene.

El caso es que en nuestra orquesta, a la media hora del primer ensayo ya nuestro querido maestro Linares daba su veredicto. Si el director era bueno el comentario era que “el pitcher viene por la goma” (en el argot pelotero quiere decir que el pitcher viene con control de sus lanzamientos) pero si el director no mostraba suficiente sapiencia y carácter, no era bueno,  entonces decía: …¡Señores!…!El juego está perdío! ¡El “pitcher” está “wild”!  Ja Ja Ja!

¡Qué buenos momentos pasamos junto al simpático y carismático maestro de maestros Antonio Linares! ¡Qué el Señor lo tenga en la Gloria!

Marcos Valcárcel Gregorio, Octubre 2014